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El
Centro Internacional para la Conservación del Patrimonio,
Argentina, es una institución no gubernamental que trabaja
en la defensa, protección, difusión, conservación, rescate
y puesta en valor del patrimonio cultural. Entiende que
los bienes tanto materiales como inmateriales son únicos
e irremplazables, cualquiera sea la región o la cultura
a que pertenezcan.
Nació
y habita en un ámbito de enorme valor histórico: La Manzana
de las Luces, en Buenos Aires.
Teniendo
presente sus raíces federales, el Centro Internacional para
la Conservación del Patrimonio, Argentina, está constituido
por miembros de distintos puntos del país que aportan con
sus conocimientos o interés, desde el campo de la historia,
la arqueología, el turismo, la arquitectura, la legislación,
la política, la museología, la educación, la ingeniería,
el paisajismo, la gestión, la economía, la sociología, etc.
Presentan una perspectiva de identidad y pertenencia, o
una visión especializada de aspectos teóricos y prácticos
que pueden ayudar a plantear políticas culturales que respondan
a las cambiantes demandas sociales y a una realidad económica
dinámica, que contempla tanto a la gestión pública como
a la privada, y que plantea críticas reflexivas e imaginativas.
El
Centro Internacional para la Conservación del Patrimonio,
Argentina, trabaja intensamente en la FORMACION DE RECURSOS
HUMANOS, en la PROTECCIÓN DEL PATRIMONIO CULTURAL ATRAVÉS
DE LAS DIVERSAS DISCIPLINAS, y en la COOPERACION
LOCAL, NACIONAL E INTERNACIONAL.
El
Centro, persigue, entre otros, los siguientes objetivos
generales :
· Comprender y dar a
conocer el patrimonio cultural nacional.
· Indagar en sus orígenes,
su desarrollo, sus aportes, sus relaciones con el resto
del mundo, tendiendo a su valorización y conservación.
· Dirigir su acción
tanto al campo de lo material o tangible como al inmaterial
o intangible, es decir a todas las manifestaciones culturales
del hombre (lengua, costumbres, religión, arquitectura,
música, danza, gastronomía, etc.).
· Extender la noción
de patrimonio a los distintas áreas y trabajar por su rescate
y salvaguarda.
· Ofrecer diversidad
de servicios en el campo de la educación, formal e informal,
en los niveles básicos, de grado, de postgrado, conforme
a las cambiantes necesidades que la sociedad requiera.
· Trabajar en la formación
de los distintos niveles operativos que demanda el campo
de la conservación: talleres para artesanos, albañiles especializados,
técnicos en restauración, etc.
· Sensibilizar a la
comunidad acerca de su propia herencia cultural y su patrimonio.
· Definir, informar
y divulgar en los distintos medios (gubernamentales, empresariales
y de la comunidad en general), por todos los sistemas de
comunicación disponibles, los problemas y soluciones que
conduzcan a un mejor conocimiento del estado de nuestro
patrimonio y las posibles medidas tendientes a su preservación
y rescate.
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